Cuando conocí la primer computadora de mi vida, creo que utilizaba un sistema operativo de Microsoft, de hecho creo que era dos, y luego de un tiempo empecé a utilizar windows 3.11 y luego win 95 y así sucesivamente.

Tuve conocimiento sobre Linux (o supe de su existencia) mucho tiempo después, y me pareció chido todo el rollo que envuelve el desmadre de lo libre y lo gratis y la cooperación y todo el rollito mareador que se sacan del culo los nerds (ahora llamados geeks) cuando alguien les pregunta ¿Qué es linux?.

Soy usuario de una distribución de Linux desde hace algunos años y precisamente ahora la sigo utilizando como la principal herramienta de mi trabajo, y aunque no tengo nada en contra de windows, siempre es bueno experimentar y hacerle a la mamada como si de verdad supiera uno mucho e impresionar a la multitud con la consola y los efectos beryl y esas mamadas que tiene Linux.

Ok, el punto de este post, es que, me encontré una imagen muy graciosa y mucho de cierta, de un comparativo entre Windows y Linux, ya que, como les dije anteriormente, linux no me parece mejor que Windows, de hecho, depende quien utilice cada uno de los sistemas operativos, el que es pendejo siempre lo será, ya sea con windows o con linux (o mac), aunque hay gente mas pendeja que piensa que la diferencia entre Mac y Windows son los botones (cerrar, minimizar, maximizar) que vienen del otro lado de las ventanas, pero ese es un tema aparte:

windows vs linux

windows vs linux


Dios

27Sep09

dios

Mucha gente a lo largo del tiempo ha debatido conmigo el hecho de la existencia de dios, siempre encuentro personas que se molestan ante mi opinión al respecto, y ni que decir de la religión, algunos otros no entienden mi forma de ver este tema y otros simplemente se ponen a ladrar y repetir lo que su vecino o el cura violador dice o lo que la biblia le ha enseñado.

Hoy que tengo un rato libre y nada que hacer, escribiré lo que pienso respecto a Dios.

No creo en dios, no en alguien con forma humanoide y que se la pasa juzgando a los humanos, no en alguien que nos vigila y muchos en alguien que nos pide cuentas o a alguien que llegado el momento tengamos que dárselas, tampoco en alguien a quien hay que temerle, no creo en un “todopoderoso” rey de una religión.

Creo en un dios que está al final, si, posiblemente al final de algo interminable, una eterna búsqueda de conocimiento, un dios que se revela cada día más cuando uno descubre algo nuevo, un dios que está más cerca de alguien que emprende y se levanta contento para trabajar, descubrir y alegre de su vida.

Creo en un dios que está dentro de cada quien, un dios que tal vez nos habla en algún momento y nos ubica ante cuestiones invisibles, ante problemas muy negros, pero nunca voy a creer en un dios de templo, en un dios sagrado al que hay que rendirse y casi darle las nalgas para poder sentirnos menos pecadores y menos pequeños en este mundo, creo que aquellos que reniegan de un dios están más cerca de él, aquellos que se atreven a desafiarlo y aquellos que aborrecen la religión (cualquier religión).

Así pues, mi idea de dios es que mientras más estemos en la constante búsqueda de cosas nuevas, de descubrir de dónde venimos y que propósito tenemos en esta vida, mas nos acercamos y acercaremos a él, mas próximos estaremos para descubrir que en realidad dios existe en esa necesidad de encontrarlo, y solo por el hecho de necesitar saber si en verdad existe es que le damos vida, y cuanto más seamos hipócritas y necesitemos de una iglesia para sentirnos cerca de él, mas lejos estaremos.

Nota: no ando pedo


verguenza

Hace como 2 o 3 años, unos weyes se pusieron a hacerla de pedo en mi pueblo (Oaxaca), un grupo que se autodenominaba Asamblea Popular de los pueblos de Oaxaca (valga la redundancia), estos weyes se creían héroes y todo les afectaba, y según se organizaron para “defender al pueblo y apoyar a los maestros”, pero al final se convirtieron en una bola de vándalos que nadamas aprovechaban las manifestaciones para saquear y hacer su desmadre.

Bueno, la cuestión es que el gobierno (luego de casi 1 año) tuvo que meter a la policía federal para calmar el pedo, porque ya se estaba poniendo cañón, y luego de una semana de madrazos el pedo se calmó.

Pero obviamente la gente seguía “Paniqueada” (frase chilanga), con miedo y siempre como que en estado de alerta ante cualquier revuelta, cosa que era muy lógica luego del tiempo que estuvo en guerra Oaxaca.

Ok, luego de este breve repaso por la historia política y social de mi pueblo, paso al punto del asunto (la parte chistosa):

1 mes después de todo este desmadrito que les cuento, la ciudad ya estaba más o menos tranquila al igual que la gente, y recuerdo que era un viernes (un poco lluvioso), eran como a eso de las 8 Pm y mi papá me habló por teléfono para ir a comprar algunas cosas (no recuerdo que), y ya de regreso camino a la casa pasamos por un puesto de tacos en la carretera, donde él me invitó a cenar (no soy muy dado a comer cosas en la calle, pero los tacos de perro con polvo y miles de bacterias son obligatorios para todo cabrón que se digne de ser mexicano).

Total que llegamos y pedí 2 órdenes de tacos de tripa (que naco!!) y el no sé cuantos pero supongo que más que yo, total que estábamos esperando que el taquero gordo sudoroso y nada higiénico terminara de prepararlos cuando llega la estrella principal de este cuento.

Un ruco como de 50 y tantos años, con una señora como de 40 y algo, y dos niños (una niña y un niño) de 10 y 7 correspondientemente (*soy una verga adivinando edades).

Se acercan los 4 al deprimente puesto blanco humeante para pedir sus órdenes de tacos respectivamente, mientras cada uno de los weyes que ahí se encontraban comiendo estaban en su pedo sin dirigirse la mirada entre sí, hasta que todo dio un giro inesperado.

Yo ya había terminado la primera orden y la mitad de la otra (ya no quería más), y el señor que apenas había llegado aún no recibía sus tacos, ni nadie de su familiar, cuando en eso se escucha a lo lejos algo como un chiflidito..

biiiubiiiubiiubiiu (efecto de cohete de pueblo) y luego POOOOM!!! (Sí, era un cohete de pueblo).

Y a menos de una milésima de haber escuchado la explosión, el señor ya tenía pecho tierra a sus 2 hijos mientras le exigía a su esposa y a todos los presentes que se tiraran al suelo, con frases como:

están tirando balazos, agáchense, son disparos, vienen de ese lado (mientras señalaba el lugar de la explosión).”

Sus hijos le siguieron la corriente, y la esposa (muy a la de a huevo) se tiró y le hacía señas con la cara como diciéndole (viejo la estas cagando, no mames, que puta pena) o al menos eso pude interpretar yo.

Total que, a los 20 segundos del primer cohete (cuete o como se diga), se escuchó otra explosión (de otro cohete) con lo cual el señor se fue arrastrando pecho tierra al más puro estilo del army de estados unidos peleando en Irak, y lentamente se subió al igual que sus hijos y su esposa a su coche y se fueron prácticamente a chingar a su madre y se perdieron entre la neblina y los murmullos de la gente que no lo bajaban de pendejo.

Total que, luego de 10 segundos de silencio y shock entre los que presenciamos tal acto de pendejez, se soltó al unísono una carcajada tamaño “no mames que pendejo”, y el taquero se norteo y a huevo que no pagamos ni madres.

Moraleja amables lectores: pinches tacos sin guacamole saben feos*


Cuando estudiaba en la prepa y era un pre-puber la edad empezó a hacer efecto en mi fisico y entre tantos cambios tipicos de esa edad: (14 – 17) la barba salió en mi rostro, era una barbita con 6 o 7 bellitos (pelos) gruesos, largos y con mucho espacio entre si.

Yo cada mañana ponía mucho empeño en hacer notar mi barba y hasta gel le ponía para que se viera mas “espesa”, y tenía la terrilblemente equivocada idea que me hacía ver sexy y hasta cierto punto “metrosexual”.

Y como bien dicen, las cosas a veces se aprenden mejor a la mala, tal como en esta ocasión me paso a mi.

Una niña muy linda de la escuela me gustaba y siempre que tenía yo oportunidad la acosaba y tiraba rollos mareadores para que me hiciera caso, yo le gustaba a ella y me daba cuenta por la forma en que me miraba, en que me sonreía y actuaba cuando yo la buscaba.

Siempre que yo estaba con ella ponia enfasis en manosear y jugar con mi barbita, de hecho, sentía que la tenía mas espesa de lo normal y que me daba un cierto aire de experiencia.

Ella miraba mi barbita y no decía nada, y así era siempre, nunca dijo algo al respecto, hasta el día que destrozó mi vida por completo, derrumbó una falsa idea en mi y me hizo sentir algo mal.

Luego de meses de estar jugueteando y haciendole al pendejo, me decidí a declararle mi amor y hacerla mi novia, o al menos preguntarle si quería serlo, total que el día llegó y puse manos a la obra.

Le aventé el choro y puse una sonrisa de pendejo encantador que ni yo me creía, y ella solo se sonrojaba de todo lo que yo decía.

Total que, llegué al punto donde le pregunté si quería ser mi novia y ella como que no estaba convencida del todo, le pregunté por segunda vez y me respondió algo como lo siguiente:

Ella: “Mira, la verdad siento algo muy especial por ti, te quiero y me gustas mucho, yo si quiero andar contigo, solo una cosa”:

Yo: “aja, dime, ¿que cosa?”.

Ella: “Cortate esa barbita, se te ve horrible, te vez como que sucio”.

Luego de un rato sin saber que madres decir y pasar por los colores basicos en mi rostro y casi casi pedirle a dios que me quitara mi barba con un rayo o me tragara la tierra, solo atiné a contestar.

Yo: ammm, ¿solo eso?

Ella: si, solo eso, si te la quitas, el lunes te doy el si.

Luego de sentirme como un tomate (por la cara roja), me perdí como pude entre mis compañeros con una sensación entre alegría y pendejéz por pensar que mi barba extrema era lo mas fashion del mundo.

Total que, me quité la barbita y el lunes cuando llegué a la escuela la vi, se había cortado el cabello.

Se veía igual muy bonita, le quedaba el cabello corto y no tenía problema con eso.

Platicamos a la salida y antes de despedirse me dice:

Ella: mi respuesta es si, si quiero andar contigo”.

Y yo le respondí muy tranquilamente.

Yo: “Perdona pero, con el cabello corto no me gustas, dejatelo crecer y luego vemos, ¿ok?”.

Ella no supo que decir y se fue, ya con el tiempo fuimos novios unos meses y no fue la gran cosa, pero si aprendí una lección y creo que ella tambien.

Moraleja amables lectores: Nunca le hagan caso a sus madres cuando les digan que se ven bien, nadamas lo hacen por darte el avión.


niño+llorando

Es una ley de los humanos presumir, buscar tener algo mejor que el resto, llamar la atención y sentirse por encima de los demás, (el que diga lo contrario está pendejo).

Total, luego de la breve introducción, procedo a contarles una historia de mi infancia, que tiene que ver precisamente con “llamar la atención”.

Iba a la primaria con mis 3 hermanos (uno mayor y dos menores), el grande iba en sexto, yo en cuarto y mis hermanos en tercero y primero respectivamente.

Los días miércoles, podíamos llevar cualquier ropa a la escuela, era como el día “feliz”, aunque, muchos de mis compañeritos llevaban el uniforme.

Ese día, muchos aprovechábamos para llevar nuestras mejores prendas, con un día de anticipación era necesario ordenar la ropa para el “miércoles”, que generalmente se aprovechaba para impresionar a las chamaquitas y al resto de compañeritos.

Era lunes y mis papás salieron de compras, luego de irse casi todo el día, regresaron con una bolsa de una tienda departamental que contenía ropa para todos nosotros (los hijos), generalmente nos compraban una prenda a cada quien, aunque ese día en particular las cosas fueron diferentes.

Mis papás nos habían comprado un conjunto de “pants” y “sudaderas” a cada uno de nosotros, la bolsa de la ropa se veía enorme y rápidamente nos probamos las vistosas prendas.

Aún recuerdo que los colores eran “azul chillante, rosa pastel, verde pistache y amarillo canario”, a mi me tocó el azul, a mi hermana el rosa y a mis otros hermanos los otros colores.

En verdad llamaban mucho la atención, y rápidamente planeamos ir vestidos  (el miércoles) todos con la ropa antes descrita.

Se me hizo eterno el martes, ya esperaba con ansias el siguiente día, para poder llevar mi pants y sudadera azul a la escuela y llamar la atención de todos los niños, de hecho, ya hasta me imaginaba a la niña que me gustaba besándome y guiñándome el ojo, creo que hasta imaginé que tenía sexo con ella, no estoy seguro…

Total que, llegó el martes, nos levantamos tempranísimo, de hecho, entrabamos a la escuela a las 8:00 am, y 2 horas antes ya estábamos bien listos con nuestros respectivos trajes en la puerta de la casa, esperando que dieran las 7:30 para la escuela (que quedaba como a 5 cuadras de mi casa).

Las dos horas se hicieron eternas, por un momento llegue a pensar que estaba soñando, creo que me di un par de pellizcos para estar seguro, pero bueno, la cuestión es que, llegando la hora, partimos a la escuela con la  expectativa de lo que nuestros compañeros dirían al vernos llegar.

En el camino estábamos planeando la forma para repartir autógrafos, las sonrisas o lemas de cada quien, creo que hasta se me ocurrió el sobrenombre de blue en ese entonces (por lo azul de mi pants y sudadera), total que, antorcha (que era mi hermana) iba muy entusiasmada al igual que los otros.

Faltaba una cuadra para llegar a la escuela, todos estábamos esperando una gran ovación, de hecho, creo que hasta me estaba mareando de los nervios, pero aguanté todo para ver mi sueño (de brillar en sociedad) realizado.

A un lado de la escuela (por donde teníamos que pasar) estaba una pendiente, y justo a un lado la plaza cívica, donde estaban los niños que habían llegado temprano (la mayoría).

Ese era el punto más importante de nuestra llegada, ya que, muchos serian testigos de nuestro arribo y lo espectacular de nuestra vestimenta nueva.

La hora había llegado, solo me dio tiempo para un suspiro, preparé la cara de galán y nos dispusimos a pasar justo en frente de media escuela, todo parecía estar saliendo bien, hasta que escuchamos a “Tito” el niño problema de quinto año gritar con su peculiar voz chillona:

“MIREN, VIENEN LOS PAYASOS”.

Y al mismo tiempo, todos nuestros planes, sueños, aspiraciones, y probabilidad de entablar una relación de amistad y/o amorosa con alguien de la escuela pasaba categóricamente a chingar a su madre.

Ninguno de nosotros supo que hacer, el día en la escuela fue un fiasco, todos murmuraban y reían en voz baja cuando nos veían pasar, los maestros hasta se dieron en lujo de hacer “chascarrillos” con nosotros, por ej.

“que pase pastelin al frente”, (haciendo alusión a un nombre de payaso).

Total que, el regreso a casa fue silencioso, no tocamos el tema, pero, si fue un duro golpe, y a partir de ese día, los miércoles pasaron de ser “lo mejor” a solo un “mal recuerdo”.

Moraleja amables lectores: nunca se burlen de alguien con aspecto de payaso, podrías terminar como Tito, ganándote la vida en un crucero con la cara pintada.