ninos-jugando

Tenía 8 años, era curioso pero también un poco miedoso. Aquella tarde de verano estaba jugando con mis amigos de la cuadra, lo típico, pateando el balón en la calle mientras comentábamos temas propios del interés de un grupito de 6 chamacos de casi la misma edad, el más grande apenas alcanzaba los 10 años de edad.

Llegó Raúl; él era hermano de uno de mis amigos, de vez en cuando se acercaba a nosotros para contarnos historias fantásticas cargadas de cuestiones sexuales y valentía, algo que nos embobaba a su alrededor, mientras anhelábamos algún día convertirnos en la mitad de lo que él era. Vestía playeras negras del “Tri” sin mangas, pantalones entubados, botas y andaba en una bicicleta adornada estúpidamente con stickers de todo tipo de figuras. Era nuestro héroe.

Aquel día llegó derrapando la bicicleta, inmediatamente la tiró sobre la banqueta y nos convocó para mostrarnos algo sorprendente – la verdad no pensé que después de las revistas semiporno de vaqueros y las cartas de su novia Monica hubiera algo más genial -. Hizo un movimiento rápido en su bolsa, dejando entrever lo que parecía ser una caja de chicles, mientras miraba para todos lados checando que ninguno de nuestros papás lo estuviera viendo.

Luego de sembrar la duda en nosotros, tomó su bicicleta y nos dijo que si queríamos ver más fuéramos a las canchas. Todos corrimos tras él, doblamos la cuadra y nos encontramos en las canchas, ese lugar donde tantos secretos escondimos y muchas tardes de diversión pasamos, ahí donde bautizamos a nuestra pandilla como “Los Ducks”, inspirados en una idea de Raúl, quien años después nos contó que había visto ese nombre en una película y por eso lo había sugerido.

Antes de mostrarnos el paquete misterioso, Raúl (muy inteligentemente) nos dio unas pequeñas cajas de chicles (de esos de pastilla) a todos. Luego sacó de su pantalón aquella caja aplastada color roja con blanco, mientras de su interior sacaba eso que parecía un lápiz y que luego nos explicó era un cigarro.

Uno a uno fue repartiendo los cigarros, nadie quedó exento, incluso Pedro (el más pequeño del grupo – 7 años -) tenía tremendo cigarro entre las manos, eso y su afán de intentar agradar siempre al grupo, lo hicieron el verdadero protagonista de esta historia.

Con gran habilidad y estilo Raúl enciende su cigarro, mientras nos muestra el secreto detrás de una fumada exitosa, tose un poco y vuelve a la marcha, dejando impresionados (de nueva cuenta) a todos los ahí presentes.

Es nuestro turno, indecisos comenzamos a pasar nuestros cigarros para que Raúl los encendiera, mientras poco a poco se iba formando una melodía con las toses de la pandilla, ¡estábamos fumando!.

Luego de terminar nuestros cigarros, Raúl nos ofrece uno más, nadie quiso, todos estábamos más preocupados por la madriza segura que nos esperaba en casa, patrocinada por el olfato ultrasensible de nuestras mamás, pero Pedro levantó la mano, pidió un segundo cigarro mientras todos nosotros nos quedábamos impresionados por su valor (tomando en cuenta que su mamá tenía fama de ser una hija de la chingada que lo sonaba bien sabroso cuando nuestro amigo la cagaba).

Inmediatamente luego de encender el segundo cigarro de Pedro, el gran Raúl encendía otro para él, mientras nos regañaba por ser ¡tan putos!, discurso que se vio interrumpido por el sonido de una ventana (de esas que se deslizan) abriéndose, justo en la dirección donde estaba la casa de nuestro maestro Raúl, quien en cuestión de un milisegundo tiró su cigarro y se metió las 2 pastillas a la boca, mientras con las manos espantaba el humor que aún flotaba en el aire próximo a nosotros.

Luego de el acto de magia para desaparecer el cigarro y las evidencias, Raúl nos ordenó volver a la calle, mientras uno por uno nos metíamos los chicles a la boca y nos levantábamos para irnos. Ya en bola, dimos un par de pasos rumbo a la calle, cuando nos dimos cuenta que Pedro aún continuaba sentado, dando los últimos jalones a su cigarro.

Debido a la presión que estábamos haciendo, Pedro se presionó y se acabó el cigarro en un par de fumadas bastante fuertes, pero seguía sentado, dando pie a la siguiente conversación.

Nosotros: “Wey, levántante, no mames, ya vámonos”.

Pedro: “Aguanten, otro ratito, ahorita nos vamos”.

Raúl: “No mames pinche Pedro ya párate wey, ahí viene mi jefa”.

Pedro (con cara de apendejado): “Ya voy, 2 minutos, o si quieren ahorita los alcanzo”.

Nosotros: “No mames, ya párate ¿Qué pedo?”.

Raúl: “Wey ¿qué pedo?, ya párate”.

Pedro: “Aguanten, es que ya estoy PEDO”.

Desde aquél día Pedro pasó a la historia de los momentos más épicos de nuestra pandilla de niños, incluso su legado de fumador borracho consiguió más fama que el mismísimo Raúl, marcando así una de las etapas más cagadas de mi infancia.

¡Pinche Pedro!.

Moraleja: Las mamás tienen un detector de humo de cigarro infalible, siempre te van a descubrir y a dar una madriza, los chicles sirven para pura verga.

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A los 4 años de edad mis papás me llevaron al Kinder, aún me acuerdo por medio de flashes e imágenes de aquel día, entramos y muchos niños lloraban, yo entré temeroso y me despedí de mamá, no supe que decir, me metí al salón y miré a los que serían mis compañeros, todos igual o más asustados que yo, luego de calmar el alboroto, la maestra cerró la puerta y ahí nos quedamos.

Ese mismo día volví a casa y me negué a regresar al Kinder al día siguiente, pues la maestra no me dejó tarea como su maestro le dejaba a mi hermano mayor que iba ya en segundo de primaria, fui tan insistente con aquel tema, que mis papás terminaron llevándome a la primaria, mi papá habló con la directora y maestra de primero para que me permitieran ir a la escuela, al menos de “oyente” – para la época era más fácil “saltar” el Kinder e ir directo a la primaria -, las maestras aceptaron y me quedé en la primaria.

La idea era que repitiera primero de primaria, pero por alguna razón eso no pasó y continué de manera normal todos los demás años, siendo siempre el más pequeño de la clase en toda mi vida de estudiante.

Hoy han pasado 26 años, miro al pasado y no puedo evitar sentir muchísima nostalgia, pues de una u otra forma, aún tengo la extraña idea de que algún día volveré a ser ese pequeño niño que llegó a primero de primaria a los 4 años de edad, aquel que tenía un montón de preguntas y aún a pesar de ello disfrutaba de cosas tan simples como sentirse especial porque su mamá le decía que era “un niño veloz“.

He vivido todo muy de prisa, he conocido a muchas personas, he disfrutado de soñar y hacer realidad los sueños que he tenido, he amado y me he sentido amado, he reído y llorado, pero hoy, sólo puedo decir que soy un hombre feliz.

Disfruto enormemente de mis hijos (el mayor ya tiene 7 años), disfruto del amor y de la pasión por las cosas que hago, disfruto de mi vida y sigo aprendiendo cada día un montón de cosas, tengo aún a mis padres y a mis hermanos.

Hoy, 26 años después, soy un hombre que ama la vida, pero que extraña muchísimo caminar de vuelta a casa con su mochila enorme, para encontrar en casa a mamá cocinando, todo esto mientras poco a poco se van sentando sus hermanos esperando que papá vuelva del trabajo para sentarse a la mesa a comer y platicar.

Extraño mucho ser un niño, hoy, 26 años después, sólo puedo sorprenderme por lo rápido que ha pasado todo este tiempo, y lo único que quiero es seguir viviendo sin miedo, feliz.

🙂


Pinches Cholos

30Oct10

Tenía 14 años, iba en primero de prepa (entré muy chico a la primaria y no fui al Kinder), luego de pasar el primer semestre y tener diferencias con el maestro de Biología, reprobé esa materia y mi castigo fue “buscar un trabajo”.

Al principio fue chingón, salía de la escuela y corría a mi trabajo (era en la empresa de un amigo de mi papá), yo aún no entiendo como llamar al puesto que ocupé, en realidad solo era de pasar herramientas y echarle “aguas” a mi supervisor cuando se fumaba sus churros de mota, ahí en pleno trabajo (donde según instalábamos accesorios para piscinas).

Salía del trabajo a las 8 de la noche y antes de irme a casa pasaba a gastar 1 peso a unos vídeo-juegos que quedaban a medio camino, lo cual era el “plus” del día y nunca podía faltar.

Estuve trabajando 2 meses sin recibir un sueldo, al principio pensé que se trataba del acuerdo entre mi papá y su amigo, lo cual a pesar de ser ojete, me parecía justo (y aunque no fuera así, no podía decir o hacer algo).

Un día, viernes de paga, todos estaban formados esperando ese sobre blanco, dado de manos del wey que medía 2 metros, ojos verdes/aceituna, güero, de unos 45 años (el patrón), yo como de costumbre estaba acomodando mis cosas y preparándome para ir a la parte divertida del día (gastar 1 peso jugando KOF), pero inesperadamente me llaman por mi nombre – a huevo, era el jefe y tenía algo para mi -, inmediatamente volteé y asombrado caminé para recoger lo que nunca esperé recibir, sin decir más agradecí con un tono bajo de voz y me perdí entre los demás para terminar con el momento tan raro.

Guardé el sobre en la bolsa de mi pantalón (no sin antes tocarlo por encima y tratar de adivinar cuanto dinero podía ser), supuse que serían 200 pesos repartido en billetes de 20, total que, luego de correr por 3 o 4 cuadras (y estar seguro que no me vería el patrón o compañeros de trabajo) me senté en la banqueta, abrí el sobre, y conté lo que en ese momento era la mayor cantidad de dinero que me había podido ganar con mi esfuerzo, y si, nunca esperé ver tal cantidad, pues, eran 1000 pesotes, que esos tiempos alcanzaban fácil para comprar una pistola de municiones, un par de pantalones y unas playeras, unos tenis de aire, 5 sesiones de sexo con prostitutas, o un chingo de pendejaditas en la escuela.

Total que mi emoción por salir del trabajo + el hecho de haber recibido un pago que no esperaba, hicieron que mis ganas por ir a los vídeo juegos fuera mayor (ahora no entiendo por qué), y a huevo, me fui volando a la maquina que jugaba de costumbre, la cual, para mi sorpresa, estaba siendo utilizada por un tipo que describiré a continuación:

– 1 metro 90 centimetros de estatura
– corpulento (no gordo, más bien flaco pero de esos que resisten los madrazos)
– cara con cicatrices por barros y aún con algunos activos (muchos en realidad)
– cabello recortado tipo cholo (con colita y toda la cosa)
– vestimenta de cholo (pantalones flojos y amplios, tenis adidas “concha”, playera blanca con camisa de cuadros encima (con solo el primer botón abrochado)
– creo que un par de tatuajes en los brazos

así como cualquiera de estos cabrones para que me entiendan -> estos

Yo con mi actitud buena onda y la emoción de ser millonario (casi), llegué y metí mi moneda, inmediatamente comencé a escoger a mis personajes y comencé a ser amable con el tipo, haciendo comentarios medios pendejos tipicos de cuando estás jugando maquinitas, como “ya me se el doble de iori”, “¿sabes sacar a los “locos”? y pendejadas relacionadas al juego (The King of Fighters).

Total que, comenzamos a jugar, luego de un rato, LE GANÉ, ahora que recuerdo, creo que ni atención puse al juego, solo bloqueé mi mente y me puse a pensar en el montón de pendejadas que iba a comprar con mi dinero y las novias y amigos que haría.

El tipo se quedó parado a mi lado, y luego de un par de minutos y con voz de alcoholico y tipo cholo, me dijo: “regresame mi dinero”, a lo cual respondí pendejadamente ¿Cual?, él hizo ojos de loco y advirtió: “no te hagas pendejo, dame mis cincuenta centavos, ¿por qué me mataste?”, yo pendejamente otra vez, le dije: “wey, pero es un juego, mira, si quieres te dejo mi crédito”.

A huevo que el no quiso, se puso pendejo y luego de estar 20 segundos discutiendo, metió su mano en mi bolsa, sacó el sobre y se lo llevó.

Pinche vida injusta hija de la chingada, si ese puto no hubiera hecho eso, posiblemente yo ahora podría ser dueño de telmex, socio de bill gates o dueño de Apple, sepa la chingada, igual y tendría más amigos o no habría guerra en tantos pinches paises, pero NO, el cabrón me robó y, yo, me quedé como pendejo mirando, no pedí ayuda, no hablé, solo me quedé en stop mirando como se perdia a la distancia.

Luego de un rato, volví a la realidad, caminé a casa y entendí que todo lo del dinero lo había imaginado, y los planes y tonterías que supuestamente compraría, se esfumaron, dejando a su paso, molestia y sentido de culpa por ser tan pendejo.

Es por eso y otras cosas, que odio a los cholos.

Moraleja queridos lectores: Para desquitarme eché de cabeza al puto que fumaba mota en el trabajo, y a huevo que lo corrieron


En ultimas fechas, me he enterado y he sido victima de estas personas, la mayoría tienen cosas en común, todos son ñoños, no tienen palabra, dan lástima y tienen un don para poner cara de perros y pedir dinero prestado y hacerse bien pendejos a la hora de pagar.

No entraré en detalles para contarles sobre la historia de una persona que me estafó con dinero, pero si diré que me da mucha lástima ver como actúa e intentaré explicarles los pasos o procesos por los que pasa un deudor.

1.- La primera fase de un pediche es hacerse de la confianza de alguien a quien pueda chingar (alguien que tiene más dinero o es una persona honrada).

2.- Una vez que él pediche o ratero obtiene la confianza de su victima, pasa al segundo paso, que se trata de buscar una excusa para engatusarlo y obtener la pieza clave (el dinero prestado).

3.- Cuando necesitan el dinero o ayuda en algo (invertir en un negocio o lo que sea), ponen cara de perros y empiezan su labor de convencimiento, te pintan todo muy bien, te cuentan maravillas, o te inventan mil historias fantásticas respecto a su necesidad, para de este modo, envolverte y lograr su objetivo.

4.- Logrando el tercer paso, proceden a recibir el dinero, la mayoría de las veces (en casi todos los casos), la confianza que uno les tiene basta para darles el dinero, no se necesitan papeles (de putitos) de por medio, no se necesita firmar ante un notario, al menos para él que presta parece que no es así, pues él pediche o rogón ha dado su “palabra” y para a victima (hasta ahora) con eso basta.

5- Luego de gastar el dinero, los pediches siguen su vida normal, ignoran que deben el dinero, para ellos (uno lo caga), y como son gente que fue educada para que le valga madre la vida, hacen como si nada pasara, todavía tienen el descaro de hablarte y hacer como si todo estuviera como siempre.

6.- Luego de meses, o hasta que la victima ve que él rogón no hace nada por pagar el dinero que debe, viene otro punto clave (el cobro).

EL COBRO:

– luego de esperar un tiempo prudente y ver cero ganas del rogón para pagar, viene el lado donde “se ofenden” y se ponen en su plan de “debo dinero, pero no me cobres”.

– Lo más típico es decirles de forma discreta o indirecta algo como lo siguiente:

“No manches, no tengo nada de dinero, ahora si, ni para la gasolina”.

“Iba a comprar algo, pero no acompleto, chin, tendré que esperar hasta que me paguen en el trabajo”.

“Nadamas me faltan (aquí va la cantidad de dinero que te deben), para acompletar para pagar mi luz”.

Y un largo e infinito número de combinaciones de frases para cobrar de una forma humana y no verse uno tan “culero”.

Pero lo impactante y cuando uno se da cuenta que él supuesto “amigo”, es un pediche, rogón, deudor, ratero, es cuando ignoran por completo las indirectas, cuando cambian el tema, o solamente se hacen PENDEJOS.

Ahí viene lo feo del asunto, la hora de cobrar directamente.

En general, uno intenta no estar de frente al deudor, esto para evitar confrontaciones o agresiones, o por mera pena (aunque uno es el que menos debería sentir, pero a esto se le llama #Pena-ajena).

La vía mas rápida es por teléfono (Messenger o correo), la victima intenta utilizar palabras delicadas y muy rebuscadas para no verse (de nuevo) tan CULERO, y en la mayoría de los casos, se utilizan frases como las siguientes:

– “oye wey, apenas me acordé que te presté dinero, que onda, ¿tendrás algo?” (Todo esto con todo buena onda y alivianado).

– “oye, no acompleto para comprar algo, disculpa que te moleste, pero no tendrás el dinero que te presté hace (aquí el tiempo), si no necesitara, neta que no te lo pediría”.

– “No manches, mi abuelita está enferma cabrón, y ahorita no tengo ni para el taxi, que onda, préstame dinero wey”.

Así es, a veces uno llega al extremo de “pedirles prestado”, como para que los hijos de la chingada agarren la onda y digan “pues te pago lo que te debo”, pero a huevo que, un rogón, pediche, rata, nunca va a aceptar que debe, es mas, llega un punto en que niegan que te deben (eso lo veremos mas adelante).

Luego de pasar por estos puntos, llegamos al paso numero 7.

7.– Generalmente, uno deja pasar un tiempo prudente después del fallido cobro, él deudor empieza a alejarse de la “relación” y se hace el ofendido, lo cual indudablemente nos encabrona (en este paso), y nos hace pensar. “pero que huevos del hijo de su pinche madre, todavía que él me debe, se pone pendejo”.

No podría explicarles el porque de esa actitud en los deudores (porque nunca he estado en su situación), sin embargo, si puedo decirles que ahí la victima empieza a experimentar el punto numero 8 (el enojo y el cobro fuerte).

8.- En este punto, la victima deja de lado su buena onda y va a cobrar directamente al pediche, directamente le hace saber que tiene una deuda y que debe ser pagada, que no caga dinero y que sobre todo, le encabrona que haya defraudado la amistad y aprovechar esta para ROBARLE.

(Como nota, diré que él rogón, pediche, deudor, hijo de puta, cabronazo, culero, ogete, gezeta, hinatagus, hijo de perra, o como quieran llamarle, nunca acepta que debe, lo niega, se ofende y se hace BIEN PENDEJO).

9.- Este punto es penoso, a veces uno tiene que actuar de otra forma (no tanto por el dinero), si no, por la PUTA actitud del cabrón que debe y no paga, en la mayoría de los casos se empieza con algo “light”, como quemarlo ante sus amigos, cobrarle públicamente, dar malas referencias de él ante gente de otro estatus (posibles contactos que ya no lo ayudarán), y un largo etcétera.

Cuando llega el punto 9, ellos actúan de nueva cuenta PUTAMENTE, mas cuando uno los encuentra o va directamente a cobrarles a su casa, algunos no salen, otros dicen que no están, otros salen y te dicen que te pagarán en una semana, pero ninguno, NINGUNO, se pone pendejo o al tu por tu (a menos que sea un hijo de su re PUTA madre y tenga el descaro de ponerse mas pendejo).

10.– un deudor de este tipo NUNCA hace algo para solucionar las cosas, le dan vueltas al asunto, ponen pretextos, dejan que sus mamás den la cara, o simplemente siguen ignorando que deben dinero, por lo cual no hay esperanzas de que paguen y lo más que puedes hacer, lo mencionaré a continuación:

SOLUCIONES PARA UN DEUDOR (QUE HA LLEGADO AL PUNTO 10 Y NO HA PAGADO).

– lo mas viable es mandarlos a que les rompan su madre para que entiendan, pero tomando en cuenta que son personas sin valores, lo mejor es dejarlos vivir y no gastar mas dinero en ellos, puesto que, en algún momento, otra persona pagará ese dinero o personalmente les partirá la madre.

Nota: los deudores cuando sobrepasan el punto 10, saben que puedes madrearlos o mandarlos madrear, por tal motivo, optaran por ser agresivos, osaran retarte (de lejos), y comentarán a sus amigos que están abiertos a resolver el problema como “machos” (pero llegado el momento, regresan al punto donde se esconden y mandan a la mamá a resolver el problema). En pocas palabras, hasta para eso son PUTOS.

– Otra opción es, MATARLOS, pero no es algo viable, tomando en cuenta que hacer esto es algo grave, podría acarrear mas problemas y en definitiva sería un regalo para ellos (puesto que su vida no vale ni madres y no tiene sentido).

– Dejar de hablarles y esperar el momento apropiado para buscar la solución | esa es la mejor forma que uno puede tener para resolver esto (porque a huevo tienen que pagar estos cabrones), sin embargo, actuar de forma precipitada puede ser contraproducente, lo mejor es dejar que las cosas pasen y luego darle solución. De la forma que cada uno considere prudente.

En resumen, un rogón, pediche, maricón, deudor, NUNCA pagará, puede deberse a que está jodido, a que es puto, a que no tiene palabra, a que es marica, a que su papá no lo ha forjado como hombre, o que tenga como ejemplo a gente que no tiene valores, que son personas que están acostumbradas a no darle la cara a sus problemas, o simple y sencillamente porque creen que durmiendo, negando e ignorando sus problemas, automáticamente se resolverán.

Y he aquí una palabra de aliento para las victimas de estas personas jodidas:

No se enojen con ellos, pues son el producto de un montón de factores, entiendo que el sentimiento de haber sido engañados, sea mucho mayor que el de haber perdido dinero, no importa si son 100 pesos, si son 10 mil, 50 mil, o 1 millón, hay algo que se llama PALABRA, HONESTIDAD, PANTALONES, CATEGORIA, HOMBRIA, LEALTAD, VALOR y sobre todo PENA, y es algo que estos hijos de la chingada, no podrán comprar nunca con el dinero que en algún momento nos han robado, y si, ellos pueden negar ante sus amigos o conocidos el hecho de ser lo que son, pero muy dentro, ahí en donde uno no puede engañarse, saben que deben, saben lo que pasó, y aceptan que son eso UNOS POBRES PEDICHES SIN LA MAYOR IDEA DE LO QUE ES EL RESPETO A LA PALABRA.

No hace falta un papel para obligar a una persona a pagar, no debería, pues la palabra de un humano “racional” e “inteligente” como se supone que somos, debería ser más que suficiente para estar seguros que una deuda de honor se tendría que saldar.

Y esto va para las personas que deben y no pagan:

Se que van a leer esto las personas que me deben, y posiblemente van a hacer lo mismo que han hecho siempre, reírse con su cara de pendejos y putamente decir: “él que ríe al último ríe mejor”, pero les digo algo, esas puterías y poemas maricones y pensamientos de niños ñoños, no son suficientes en la vida para ser personas respetables, y si sus papás no les enseñaron a afrontar sus problemas como caballeros, entiendo que no quieran pagar, pueden quedarse con el dinero que robaron, o que no quieren pagar, porque, yo SI puedo ganarlo de nuevo, puedo hacerlo y se que cuando llegue el momento y necesite ayuda de un amigo, corresponderé la confianza que tenga para poner el dinero en mis manos (mas aún si lo hace sin papeles de por medio), porque él actuará por amistad, y lo menos, lean bien putos, LO MENOS, que yo podré hacer en ese caso, es PAGARLE y darle las GRACIAS, por confiar en mi.

Moraleja amables lectores: Cuando eres un deudor, ni de GOOGLE puedes esconderte.


mi primo se parecía a este wey, pero mas gordo y hablador
mi primo se parecía a este wey, pero más gordo y hablador

Hace algunos años me fui a vivir a Estados Unidos, por cuestiones de estudios y trabajo, para ser exactos a la ciudad de Phoenix Arizona.

Ahí tengo familiares, que no conocía, y con los que nunca tuve un contacto previo, llegué solo y así comencé a vivir, a los pocos días de haber llegado a Phoenix, me visitaron algunos tíos y primos que viven ahí, como es normal en ese tipo de casos, todo eran consejos, platicas aburridas sobre la familia y sonrisas por mero compromiso.

Luego de los abrazos y el protocolo, un primo me dio un consejo que aún recuerdo y de vez en cuando utilizo en situaciones especiales.

“Nunca te dejes de nadie”, eso en resumidas cuentas fue lo que me aconsejó, añadiéndole a esta frase algo como lo siguiente: “cuídate de los pinches gringos, son bien racistas los hijos de la chingada, pero aguas con los Indios, esos weyes son bien atascados, aunque la verdad los que son mas culeros son los negros, cuidado con esos cabrones”.

Mientras la parrillada que estábamos teniendo en el jardín de la casa acompañada de unas cervezas continuaba, mi primo aprovechaba cualquier oportunidad para recordarme el consejo, pero él no era un primo normal, no, para nada, ni siquiera era una persona común y corriente, él era un chingón.

Luego de la reunión nos frecuentábamos en casa de ellos los fines de semana, generalmente para hacer carnes y tomar algunas cervezas mientras él y sus hermanos me contaban historias dignas de un blog aparte, pero las de él eran las que más me impresionaban, pues parecía más cabrón que el mismo superman.

Siempre me decía que hacer en caso de encontrarme en la necesidad de enfrentar a un negro, o como responderle en inglés a los indios o gringos cuando se pusieran agresivos, él tenía mil y un consejos, sabía todo lo que hay que saber en aquel país para sobrevivir y ser un cabrón.

Pero bueno, el punto de la historia que me interesa contarles, viene a continuación:

Ya llevaba yo poco mas de 1 año viviendo en EU, tenía confianza con mis primos y las reuniones eran mas amenas y frecuentes, a propósito de esto, era un sábado como a eso de las 2 p.m, estábamos en casa de mi primo planeando la parrillada del día, luego de un pequeño debate entre la carne y marca de las cervezas, nos subimos a la camioneta del primo chingón (él y yo) y nos fuimos al Ranch-Market a comprar las cosas para la reunión.

Durante la ida, mi primo me iba platicando una de sus miles historias fantásticas en Estados Unidos, mientras yo fingiendo mi cara de asombro solamente le seguía la corriente, él como siempre me iba dando consejos e insistiendo en no dejarme de nadie y siempre ponerle un alto a la gente que intentara ponerse brava conmigo.

Ya de regreso veníamos platicando de quien sabe que cosa y en la pendeja mi primo estuvo a punto de darle un Madrazo a un carro de esos p.i.m.p low rider (como este), que brincan y toda la cosa, con rines cromados, peluche en el volante y todo polarizado.

En seguida se frena mi primo al igual que el otro tipo, cuyo rostro no se notaba por el grado de oscurecimiento que tenía su ventaba.

Luego de 10 segundos de silencio, me le quedo viendo a mi primo con cara de “aplica aquí tus consejos wey”, y él, a huevo que entendió el mensaje y ni tardo ni perezoso baja el vidrio para mentarle la madre al desconocido en todos los idiomas habidos y por haber.

En mal inglés le decía que era un pendejo, mezclando palabras en español y exaltándose a propósito (para que yo viera que tan chingón era), a lo cual el otro tipo extrañamente no respondía.

Luego de 2 minutos de insultos y ambos carros en stop, el tipo baja su vidrio y deja ver su rostro más negro que el carbón, sin playera y varios tatuajes en los brazos, cadenas muy gruesas en el cuello (de esas que parecen de perro) y cara de chinga tu madre.

A mi se me hizo un nudo en los huevos y luego de sentir un poco de frio en la frente, me alegré de no estar en el lugar de mi ya calmado primo, que con voz bajita seguía gritando cosas aunque esta vez menos fuertes.

En eso abre la puerta el tipo, se baja tremendo animal como de 5 metros de altura y con los músculos de luchador de Smack Down (parecido a este) e invita a mi primo a bajarse de la camioneta, a lo cual muy PUTAMENTE mi primo hace caso omiso y como si nada avanza ignorando por completo al negro.

Justo cuando pasamos a un lado de él, agarra y patea la puerta de la camioneta (justo donde iba yo sentado), y pude darme cuenta que llevaba puestos esos zapatos de constructor típicos de los negros raperos tipo 50Cent (como estos), con los cuales sin lugar a dudas le había hecho una abolladura considerable a la puerta, a lo que de nueva cuenta mi primo PUTISIMAMENTE volvió a ignorar.

Luego de 2 cuadras le digo a mi primo: “oye wey, le metió un madrazo bien fuerte a la puerta, te dejó un desmadre”, a lo que él contestó en todo “enojado”:

– No mames, pinche negro hijo de la chingada –

Se detiene en seco y saca la cabeza por la ventana, gritando de nuevo(valientemente) insultos para él afroamericano que aún estaba parado 2 cuadras atrás haciendo señales con ambas manos y gritando en inglés cosas como “regresa aquí”, “vamos a darnos en la madre” o algo parecido.

El negro adopta una actitud retadora y comienza a caminar rápidamente hacia nosotros, mientras mi primo baja el volumen de su voz y le dice:

Solo porque no me gustan los dramas no me bajo

Luego de lo cual acelera y se mete por donde inconscientemente su putéz le indicó.

Ya más relajados y para romper el incomodo silencio que llevaba varios minutos entre nosotros, me dice:

Ya viste wey, así hay que hablarle a esos cabrones, porque si te quedas callado, luego se aprovechan“.

Moraleja amables lectores: Abrir la boca es gratis, pero una patada de un negrito pimp en la puerta, cuesta 150 dólares.


Dios

27Sep09

dios

Mucha gente a lo largo del tiempo ha debatido conmigo el hecho de la existencia de dios, siempre encuentro personas que se molestan ante mi opinión al respecto, y ni que decir de la religión, algunos otros no entienden mi forma de ver este tema y otros simplemente se ponen a ladrar y repetir lo que su vecino o el cura violador dice o lo que la biblia le ha enseñado.

Hoy que tengo un rato libre y nada que hacer, escribiré lo que pienso respecto a Dios.

No creo en dios, no en alguien con forma humanoide y que se la pasa juzgando a los humanos, no en alguien que nos vigila y muchos en alguien que nos pide cuentas o a alguien que llegado el momento tengamos que dárselas, tampoco en alguien a quien hay que temerle, no creo en un “todopoderoso” rey de una religión.

Creo en un dios que está al final, si, posiblemente al final de algo interminable, una eterna búsqueda de conocimiento, un dios que se revela cada día más cuando uno descubre algo nuevo, un dios que está más cerca de alguien que emprende y se levanta contento para trabajar, descubrir y alegre de su vida.

Creo en un dios que está dentro de cada quien, un dios que tal vez nos habla en algún momento y nos ubica ante cuestiones invisibles, ante problemas muy negros, pero nunca voy a creer en un dios de templo, en un dios sagrado al que hay que rendirse y casi darle las nalgas para poder sentirnos menos pecadores y menos pequeños en este mundo, creo que aquellos que reniegan de un dios están más cerca de él, aquellos que se atreven a desafiarlo y aquellos que aborrecen la religión (cualquier religión).

Así pues, mi idea de dios es que mientras más estemos en la constante búsqueda de cosas nuevas, de descubrir de dónde venimos y que propósito tenemos en esta vida, mas nos acercamos y acercaremos a él, mas próximos estaremos para descubrir que en realidad dios existe en esa necesidad de encontrarlo, y solo por el hecho de necesitar saber si en verdad existe es que le damos vida, y cuanto más seamos hipócritas y necesitemos de una iglesia para sentirnos cerca de él, mas lejos estaremos.

Nota: no ando pedo


verguenza

Hace como 2 o 3 años, unos weyes se pusieron a hacerla de pedo en mi pueblo (Oaxaca), un grupo que se autodenominaba Asamblea Popular de los pueblos de Oaxaca (valga la redundancia), estos weyes se creían héroes y todo les afectaba, y según se organizaron para “defender al pueblo y apoyar a los maestros”, pero al final se convirtieron en una bola de vándalos que nadamas aprovechaban las manifestaciones para saquear y hacer su desmadre.

Bueno, la cuestión es que el gobierno (luego de casi 1 año) tuvo que meter a la policía federal para calmar el pedo, porque ya se estaba poniendo cañón, y luego de una semana de madrazos el pedo se calmó.

Pero obviamente la gente seguía “Paniqueada” (frase chilanga), con miedo y siempre como que en estado de alerta ante cualquier revuelta, cosa que era muy lógica luego del tiempo que estuvo en guerra Oaxaca.

Ok, luego de este breve repaso por la historia política y social de mi pueblo, paso al punto del asunto (la parte chistosa):

1 mes después de todo este desmadrito que les cuento, la ciudad ya estaba más o menos tranquila al igual que la gente, y recuerdo que era un viernes (un poco lluvioso), eran como a eso de las 8 Pm y mi papá me habló por teléfono para ir a comprar algunas cosas (no recuerdo que), y ya de regreso camino a la casa pasamos por un puesto de tacos en la carretera, donde él me invitó a cenar (no soy muy dado a comer cosas en la calle, pero los tacos de perro con polvo y miles de bacterias son obligatorios para todo cabrón que se digne de ser mexicano).

Total que llegamos y pedí 2 órdenes de tacos de tripa (que naco!!) y el no sé cuantos pero supongo que más que yo, total que estábamos esperando que el taquero gordo sudoroso y nada higiénico terminara de prepararlos cuando llega la estrella principal de este cuento.

Un ruco como de 50 y tantos años, con una señora como de 40 y algo, y dos niños (una niña y un niño) de 10 y 7 correspondientemente (*soy una verga adivinando edades).

Se acercan los 4 al deprimente puesto blanco humeante para pedir sus órdenes de tacos respectivamente, mientras cada uno de los weyes que ahí se encontraban comiendo estaban en su pedo sin dirigirse la mirada entre sí, hasta que todo dio un giro inesperado.

Yo ya había terminado la primera orden y la mitad de la otra (ya no quería más), y el señor que apenas había llegado aún no recibía sus tacos, ni nadie de su familiar, cuando en eso se escucha a lo lejos algo como un chiflidito..

biiiubiiiubiiubiiu (efecto de cohete de pueblo) y luego POOOOM!!! (Sí, era un cohete de pueblo).

Y a menos de una milésima de haber escuchado la explosión, el señor ya tenía pecho tierra a sus 2 hijos mientras le exigía a su esposa y a todos los presentes que se tiraran al suelo, con frases como:

están tirando balazos, agáchense, son disparos, vienen de ese lado (mientras señalaba el lugar de la explosión).”

Sus hijos le siguieron la corriente, y la esposa (muy a la de a huevo) se tiró y le hacía señas con la cara como diciéndole (viejo la estas cagando, no mames, que puta pena) o al menos eso pude interpretar yo.

Total que, a los 20 segundos del primer cohete (cuete o como se diga), se escuchó otra explosión (de otro cohete) con lo cual el señor se fue arrastrando pecho tierra al más puro estilo del army de estados unidos peleando en Irak, y lentamente se subió al igual que sus hijos y su esposa a su coche y se fueron prácticamente a chingar a su madre y se perdieron entre la neblina y los murmullos de la gente que no lo bajaban de pendejo.

Total que, luego de 10 segundos de silencio y shock entre los que presenciamos tal acto de pendejez, se soltó al unísono una carcajada tamaño “no mames que pendejo”, y el taquero se norteo y a huevo que no pagamos ni madres.

Moraleja amables lectores: pinches tacos sin guacamole saben feos*