Llamando la atención

06Jun09

niño+llorando

Es una ley de los humanos presumir, buscar tener algo mejor que el resto, llamar la atención y sentirse por encima de los demás, (el que diga lo contrario está pendejo).

Total, luego de la breve introducción, procedo a contarles una historia de mi infancia, que tiene que ver precisamente con “llamar la atención”.

Iba a la primaria con mis 3 hermanos (uno mayor y dos menores), el grande iba en sexto, yo en cuarto y mis hermanos en tercero y primero respectivamente.

Los días miércoles, podíamos llevar cualquier ropa a la escuela, era como el día “feliz”, aunque, muchos de mis compañeritos llevaban el uniforme.

Ese día, muchos aprovechábamos para llevar nuestras mejores prendas, con un día de anticipación era necesario ordenar la ropa para el “miércoles”, que generalmente se aprovechaba para impresionar a las chamaquitas y al resto de compañeritos.

Era lunes y mis papás salieron de compras, luego de irse casi todo el día, regresaron con una bolsa de una tienda departamental que contenía ropa para todos nosotros (los hijos), generalmente nos compraban una prenda a cada quien, aunque ese día en particular las cosas fueron diferentes.

Mis papás nos habían comprado un conjunto de “pants” y “sudaderas” a cada uno de nosotros, la bolsa de la ropa se veía enorme y rápidamente nos probamos las vistosas prendas.

Aún recuerdo que los colores eran “azul chillante, rosa pastel, verde pistache y amarillo canario”, a mi me tocó el azul, a mi hermana el rosa y a mis otros hermanos los otros colores.

En verdad llamaban mucho la atención, y rápidamente planeamos ir vestidos  (el miércoles) todos con la ropa antes descrita.

Se me hizo eterno el martes, ya esperaba con ansias el siguiente día, para poder llevar mi pants y sudadera azul a la escuela y llamar la atención de todos los niños, de hecho, ya hasta me imaginaba a la niña que me gustaba besándome y guiñándome el ojo, creo que hasta imaginé que tenía sexo con ella, no estoy seguro…

Total que, llegó el martes, nos levantamos tempranísimo, de hecho, entrabamos a la escuela a las 8:00 am, y 2 horas antes ya estábamos bien listos con nuestros respectivos trajes en la puerta de la casa, esperando que dieran las 7:30 para la escuela (que quedaba como a 5 cuadras de mi casa).

Las dos horas se hicieron eternas, por un momento llegue a pensar que estaba soñando, creo que me di un par de pellizcos para estar seguro, pero bueno, la cuestión es que, llegando la hora, partimos a la escuela con la  expectativa de lo que nuestros compañeros dirían al vernos llegar.

En el camino estábamos planeando la forma para repartir autógrafos, las sonrisas o lemas de cada quien, creo que hasta se me ocurrió el sobrenombre de blue en ese entonces (por lo azul de mi pants y sudadera), total que, antorcha (que era mi hermana) iba muy entusiasmada al igual que los otros.

Faltaba una cuadra para llegar a la escuela, todos estábamos esperando una gran ovación, de hecho, creo que hasta me estaba mareando de los nervios, pero aguanté todo para ver mi sueño (de brillar en sociedad) realizado.

A un lado de la escuela (por donde teníamos que pasar) estaba una pendiente, y justo a un lado la plaza cívica, donde estaban los niños que habían llegado temprano (la mayoría).

Ese era el punto más importante de nuestra llegada, ya que, muchos serian testigos de nuestro arribo y lo espectacular de nuestra vestimenta nueva.

La hora había llegado, solo me dio tiempo para un suspiro, preparé la cara de galán y nos dispusimos a pasar justo en frente de media escuela, todo parecía estar saliendo bien, hasta que escuchamos a “Tito” el niño problema de quinto año gritar con su peculiar voz chillona:

“MIREN, VIENEN LOS PAYASOS”.

Y al mismo tiempo, todos nuestros planes, sueños, aspiraciones, y probabilidad de entablar una relación de amistad y/o amorosa con alguien de la escuela pasaba categóricamente a chingar a su madre.

Ninguno de nosotros supo que hacer, el día en la escuela fue un fiasco, todos murmuraban y reían en voz baja cuando nos veían pasar, los maestros hasta se dieron en lujo de hacer “chascarrillos” con nosotros, por ej.

“que pase pastelin al frente”, (haciendo alusión a un nombre de payaso).

Total que, el regreso a casa fue silencioso, no tocamos el tema, pero, si fue un duro golpe, y a partir de ese día, los miércoles pasaron de ser “lo mejor” a solo un “mal recuerdo”.

Moraleja amables lectores: nunca se burlen de alguien con aspecto de payaso, podrías terminar como Tito, ganándote la vida en un crucero con la cara pintada.

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2 Responses to “Llamando la atención”

  1. 1 Manguito Star

    Ah pinche chamaquito ese Tito…!! Ja ja ja ja me recordaste a un capítulo de “The wonder years” ja ja ja ja
    Ayy esas epocas juveniles!
    Saluditos!

  2. Hahahahahaha lol
    mis vidos!
    a que tito tan Culero…
    pero con esos colores… sospeché desde un principio que el final no sería tan amable :/
    Yo igual recuerdo los dias de “ropa de calle”
    en la mia eran miercoles y viernes…
    Los viernes de Shooping le pusimos…
    pk? no preguntes…

    Saludos! (:


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