26 años después

24Sep12

A los 4 años de edad mis papás me llevaron al Kinder, aún me acuerdo por medio de flashes e imágenes de aquel día, entramos y muchos niños lloraban, yo entré temeroso y me despedí de mamá, no supe que decir, me metí al salón y miré a los que serían mis compañeros, todos igual o más asustados que yo, luego de calmar el alboroto, la maestra cerró la puerta y ahí nos quedamos.

Ese mismo día volví a casa y me negué a regresar al Kinder al día siguiente, pues la maestra no me dejó tarea como su maestro le dejaba a mi hermano mayor que iba ya en segundo de primaria, fui tan insistente con aquel tema, que mis papás terminaron llevándome a la primaria, mi papá habló con la directora y maestra de primero para que me permitieran ir a la escuela, al menos de “oyente” – para la época era más fácil “saltar” el Kinder e ir directo a la primaria -, las maestras aceptaron y me quedé en la primaria.

La idea era que repitiera primero de primaria, pero por alguna razón eso no pasó y continué de manera normal todos los demás años, siendo siempre el más pequeño de la clase en toda mi vida de estudiante.

Hoy han pasado 26 años, miro al pasado y no puedo evitar sentir muchísima nostalgia, pues de una u otra forma, aún tengo la extraña idea de que algún día volveré a ser ese pequeño niño que llegó a primero de primaria a los 4 años de edad, aquel que tenía un montón de preguntas y aún a pesar de ello disfrutaba de cosas tan simples como sentirse especial porque su mamá le decía que era “un niño veloz“.

He vivido todo muy de prisa, he conocido a muchas personas, he disfrutado de soñar y hacer realidad los sueños que he tenido, he amado y me he sentido amado, he reído y llorado, pero hoy, sólo puedo decir que soy un hombre feliz.

Disfruto enormemente de mis hijos (el mayor ya tiene 7 años), disfruto del amor y de la pasión por las cosas que hago, disfruto de mi vida y sigo aprendiendo cada día un montón de cosas, tengo aún a mis padres y a mis hermanos.

Hoy, 26 años después, soy un hombre que ama la vida, pero que extraña muchísimo caminar de vuelta a casa con su mochila enorme, para encontrar en casa a mamá cocinando, todo esto mientras poco a poco se van sentando sus hermanos esperando que papá vuelva del trabajo para sentarse a la mesa a comer y platicar.

Extraño mucho ser un niño, hoy, 26 años después, sólo puedo sorprenderme por lo rápido que ha pasado todo este tiempo, y lo único que quiero es seguir viviendo sin miedo, feliz.

🙂

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