Cuando estudiaba en la prepa y era un pre-puber la edad empezó a hacer efecto en mi fisico y entre tantos cambios tipicos de esa edad: (14 – 17) la barba salió en mi rostro, era una barbita con 6 o 7 bellitos (pelos) gruesos, largos y con mucho espacio entre si.

Yo cada mañana ponía mucho empeño en hacer notar mi barba y hasta gel le ponía para que se viera mas “espesa”, y tenía la terrilblemente equivocada idea que me hacía ver sexy y hasta cierto punto “metrosexual”.

Y como bien dicen, las cosas a veces se aprenden mejor a la mala, tal como en esta ocasión me paso a mi.

Una niña muy linda de la escuela me gustaba y siempre que tenía yo oportunidad la acosaba y tiraba rollos mareadores para que me hiciera caso, yo le gustaba a ella y me daba cuenta por la forma en que me miraba, en que me sonreía y actuaba cuando yo la buscaba.

Siempre que yo estaba con ella ponia enfasis en manosear y jugar con mi barbita, de hecho, sentía que la tenía mas espesa de lo normal y que me daba un cierto aire de experiencia.

Ella miraba mi barbita y no decía nada, y así era siempre, nunca dijo algo al respecto, hasta el día que destrozó mi vida por completo, derrumbó una falsa idea en mi y me hizo sentir algo mal.

Luego de meses de estar jugueteando y haciendole al pendejo, me decidí a declararle mi amor y hacerla mi novia, o al menos preguntarle si quería serlo, total que el día llegó y puse manos a la obra.

Le aventé el choro y puse una sonrisa de pendejo encantador que ni yo me creía, y ella solo se sonrojaba de todo lo que yo decía.

Total que, llegué al punto donde le pregunté si quería ser mi novia y ella como que no estaba convencida del todo, le pregunté por segunda vez y me respondió algo como lo siguiente:

Ella: “Mira, la verdad siento algo muy especial por ti, te quiero y me gustas mucho, yo si quiero andar contigo, solo una cosa”:

Yo: “aja, dime, ¿que cosa?”.

Ella: “Cortate esa barbita, se te ve horrible, te vez como que sucio”.

Luego de un rato sin saber que madres decir y pasar por los colores basicos en mi rostro y casi casi pedirle a dios que me quitara mi barba con un rayo o me tragara la tierra, solo atiné a contestar.

Yo: ammm, ¿solo eso?

Ella: si, solo eso, si te la quitas, el lunes te doy el si.

Luego de sentirme como un tomate (por la cara roja), me perdí como pude entre mis compañeros con una sensación entre alegría y pendejéz por pensar que mi barba extrema era lo mas fashion del mundo.

Total que, me quité la barbita y el lunes cuando llegué a la escuela la vi, se había cortado el cabello.

Se veía igual muy bonita, le quedaba el cabello corto y no tenía problema con eso.

Platicamos a la salida y antes de despedirse me dice:

Ella: mi respuesta es si, si quiero andar contigo”.

Y yo le respondí muy tranquilamente.

Yo: “Perdona pero, con el cabello corto no me gustas, dejatelo crecer y luego vemos, ¿ok?”.

Ella no supo que decir y se fue, ya con el tiempo fuimos novios unos meses y no fue la gran cosa, pero si aprendí una lección y creo que ella tambien.

Moraleja amables lectores: Nunca le hagan caso a sus madres cuando les digan que se ven bien, nadamas lo hacen por darte el avión.


niño+llorando

Es una ley de los humanos presumir, buscar tener algo mejor que el resto, llamar la atención y sentirse por encima de los demás, (el que diga lo contrario está pendejo).

Total, luego de la breve introducción, procedo a contarles una historia de mi infancia, que tiene que ver precisamente con “llamar la atención”.

Iba a la primaria con mis 3 hermanos (uno mayor y dos menores), el grande iba en sexto, yo en cuarto y mis hermanos en tercero y primero respectivamente.

Los días miércoles, podíamos llevar cualquier ropa a la escuela, era como el día “feliz”, aunque, muchos de mis compañeritos llevaban el uniforme.

Ese día, muchos aprovechábamos para llevar nuestras mejores prendas, con un día de anticipación era necesario ordenar la ropa para el “miércoles”, que generalmente se aprovechaba para impresionar a las chamaquitas y al resto de compañeritos.

Era lunes y mis papás salieron de compras, luego de irse casi todo el día, regresaron con una bolsa de una tienda departamental que contenía ropa para todos nosotros (los hijos), generalmente nos compraban una prenda a cada quien, aunque ese día en particular las cosas fueron diferentes.

Mis papás nos habían comprado un conjunto de “pants” y “sudaderas” a cada uno de nosotros, la bolsa de la ropa se veía enorme y rápidamente nos probamos las vistosas prendas.

Aún recuerdo que los colores eran “azul chillante, rosa pastel, verde pistache y amarillo canario”, a mi me tocó el azul, a mi hermana el rosa y a mis otros hermanos los otros colores.

En verdad llamaban mucho la atención, y rápidamente planeamos ir vestidos  (el miércoles) todos con la ropa antes descrita.

Se me hizo eterno el martes, ya esperaba con ansias el siguiente día, para poder llevar mi pants y sudadera azul a la escuela y llamar la atención de todos los niños, de hecho, ya hasta me imaginaba a la niña que me gustaba besándome y guiñándome el ojo, creo que hasta imaginé que tenía sexo con ella, no estoy seguro…

Total que, llegó el martes, nos levantamos tempranísimo, de hecho, entrabamos a la escuela a las 8:00 am, y 2 horas antes ya estábamos bien listos con nuestros respectivos trajes en la puerta de la casa, esperando que dieran las 7:30 para la escuela (que quedaba como a 5 cuadras de mi casa).

Las dos horas se hicieron eternas, por un momento llegue a pensar que estaba soñando, creo que me di un par de pellizcos para estar seguro, pero bueno, la cuestión es que, llegando la hora, partimos a la escuela con la  expectativa de lo que nuestros compañeros dirían al vernos llegar.

En el camino estábamos planeando la forma para repartir autógrafos, las sonrisas o lemas de cada quien, creo que hasta se me ocurrió el sobrenombre de blue en ese entonces (por lo azul de mi pants y sudadera), total que, antorcha (que era mi hermana) iba muy entusiasmada al igual que los otros.

Faltaba una cuadra para llegar a la escuela, todos estábamos esperando una gran ovación, de hecho, creo que hasta me estaba mareando de los nervios, pero aguanté todo para ver mi sueño (de brillar en sociedad) realizado.

A un lado de la escuela (por donde teníamos que pasar) estaba una pendiente, y justo a un lado la plaza cívica, donde estaban los niños que habían llegado temprano (la mayoría).

Ese era el punto más importante de nuestra llegada, ya que, muchos serian testigos de nuestro arribo y lo espectacular de nuestra vestimenta nueva.

La hora había llegado, solo me dio tiempo para un suspiro, preparé la cara de galán y nos dispusimos a pasar justo en frente de media escuela, todo parecía estar saliendo bien, hasta que escuchamos a “Tito” el niño problema de quinto año gritar con su peculiar voz chillona:

“MIREN, VIENEN LOS PAYASOS”.

Y al mismo tiempo, todos nuestros planes, sueños, aspiraciones, y probabilidad de entablar una relación de amistad y/o amorosa con alguien de la escuela pasaba categóricamente a chingar a su madre.

Ninguno de nosotros supo que hacer, el día en la escuela fue un fiasco, todos murmuraban y reían en voz baja cuando nos veían pasar, los maestros hasta se dieron en lujo de hacer “chascarrillos” con nosotros, por ej.

“que pase pastelin al frente”, (haciendo alusión a un nombre de payaso).

Total que, el regreso a casa fue silencioso, no tocamos el tema, pero, si fue un duro golpe, y a partir de ese día, los miércoles pasaron de ser “lo mejor” a solo un “mal recuerdo”.

Moraleja amables lectores: nunca se burlen de alguien con aspecto de payaso, podrías terminar como Tito, ganándote la vida en un crucero con la cara pintada.


100_pendejo

La gente pendeja (envidiosa, mediocre, sin sueños, aspiraciones, idea de lo que quiere, imbéciles) abundan y, lamentablemente en México se presentan con mucha mas frecuencia.

Según un estudio llevado a cabo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de cada 10 personas, 7 son pendejos y solamente 3 trabajan o hacen algo productivo de su vida.

Claro que la encuesta acabo de sacármela del c#lo, pero aún así no deja de ser algo mas o menos apegado a la realidad.

Lamentablemente, a mucha gente le afecta (molesta, pica, emputa, encabrona, etc.) Cuando tu estas haciendo algo bueno y/o logrando cosas en la vida.

A mi me vale madre si mi vecinito tiene coche nuevo, si acaban de darle un puesto mas alto en su trabajo de cuenta dinero (cajero de banco), o si un conocido tiene una novia mas buena o todo ese tipo de pendejadas, a mi me gusta trabajar, proyectarme ideas y realizarlas.

Sería genial que todo el mundo estuviera concentrado en hacer de su persona algo mejor, crecer profesionalmente, o al menos, estar haciendo algo que le guste.

Pero, la vida es cruel, y no todas las personas disfrutan lo que hacen, no muchos logran encontrarle el sentido a sus vidas y es donde todo pasa directamente a chingar a su madre.

Esas personas inconformes con su vida, tienen un objetivo único, fueron creados para estar chingando, así de fácil es, no tienen mas remedio que, criticar al que está a su alrededor, crear chismes, buscarle la “fallita” para sentirse menos pendejos y molestos con lo que les “tocó” vivir, y es que, para ellos, la culpa de su desdicha la tiene “o un dios” o “el vecino” o “el destino” o “goku” o “cualquier pendejo”, menos ellos.

Si tu eres un pendejo y vas a dejar un comentario como: ( “eres un poser”, “soy joto de closet y me gustas pero te odio por no hacerme caso”, “tienes cara de joto”, “eres un puto”, “tu BMW no te va  a hacer feliz, pero a mi si me hace el chingarte”, “yo tengo mas amigos y tu no”, “yo como de a gratis porque tengo personalidad”), Lo que viene a continuación no te va a servir y te sugiero comprar un arma y darte un balazo, si gustas yo te patrocino la bala.

Bien, si llegaste hasta aquí, eres parte de los “no pendejos” o al menos, de las personas que si han encontrado sentido a su vida o no han llegado al nivel “pendejo pro”.

Y explicaré algunos métodos para aumentar tu felicidad al máximo y ahorrarte disgustos con gente estúpida, que en lo consiguiente llamaremos envidiosos.

1.- Si un envidioso raya tu coche, ponlo del otro lado para que lo raye más y quede parejo, y luego lo llevas a reparar.

Explicación: tu vas a gastar posiblemente 500 pesos 0 1000 en reparar los daños por un rayón, pero el pendejo que te lo hizo, nunca va a superar el hecho de no poder poseer lo que quiere, esto por una ley que llamaremos “causa y efecto”, al no saber hacer otra cosa mas que chingar, seguramente no tiene empleo, ni dinero, ni nada, así que, entiéndelo.

2.- Si el envidioso habla mal de ti, no te preocupes, responde con propiedad y NUNCA te pongas a su nivel, solo utiliza el sarcasmo como arma.

Explicación: a los envidiosos les encanta hablar de mas, siempre intentan buscarte una falla, aunque no te conozcan le dirán a la gente que eres de lo peor, que eres un creído, que eres un presumido, eso es una ley, y si algún momento te sientes en la necesidad de debatir con el o “pelear”, solo respóndele con sarcasmo, es posible que no lo entienda, y terminará buscando a sus amigos (otra bola de pendejos) y juntos te atacaran, causando mas placer en ti (al aumentar tu ego) y dándote la razón.

3.- Los pendejos generalmente no tienen nada, pero se ofenden si comentas algo que compraste y/o tienes.

Explicación: un pendejo generalmente no tiene éxito laboral y por ende dinero, de tal modo que, son personas propensas a sentirse terriblemente mal de ver algo tuyo, siempre tienen a un amiguito, vecino, conocido, pariente lejano y/o vieron en alguna revista algo mejor de lo que tu tienes, para estos casos, lo mejor es no hacerles caso y lanzar una sonrisita de entendimiento, pues, seguramente debe sentirse feo estar en su lugar.

4.- Los envidiosos siempre trataran de ponerte el pie.

Explicación: un envidioso no soporta ver que la gente a su alrededor triunfe, logre cosas y/o cumpla sus sueños, de modo que, cuando tu estés empezando a ser feliz va a ser obligatorio que muchos de estos personajes se te acerquen para tratar de chingarte, debes tener mucho cuidado ya que actúan de formas diferentes, algunos son violentos, otros solo hablan mal de lo que haces, otros dicen que hiciste trampa, que vendes droga, le hablan mal a la gente de ti, etc.

La forma mas sencilla para no ser victima de estos cabrones en tal caso, es comprándote una camioneta blindada, así no se podrán acercar, pero para no llegar a un caso tan extremo, bastará con ignorarlos.

5.- Si usted es un pendejo y terminó de leer esto, apresúrese, deje un comentario amenazador, violento, agresivo, búrlese de mi BMW, de mi cara, de mi “buena suerte”, diga que tengo lo que tengo porque mi papá es narco, o que soy un presumido, o que no tengo amigos, o mejor aún, llámeme POSER con un tonito gay o amariconado y siéntese a llorar en la esquina de su cama al no entender porqué tuvo que ser precisamente usted el de “la mala fortuna” y nació en las circunstancias que le tocaron.

Aunque, pensándolo mejor, échele ganas, posiblemente algún día deje de ser pendejo y/o envidioso y podrá darse el lujo de entenderme.


Confusión

05May09

chavas

Hace ya algunos años, cuando era obligatorio para mí ir a los antros más nice y reservar los viernes y sábados para juntarme con chamacos pubertos más superficiales que paris Hilton. Decidí salir con un amigo a hacer lo mismo de siempre.

Algunas veces íbamos con amigas y/o nuestras novias, pero otras, por las prisas o por indisponibilidad de su parte, teníamos que irnos solos a la aventura (a ver que agarrábamos).

Total que, nos fuimos a un antro y sacamos a bailar a algunas chavas, unos tragos, una platicada, y la noche estaba literalmente, valiendo madre.

Ya eran como las 3, el antro estaba a punto de cerrar, y claro que no podíamos irnos con las manos vacías. En eso, vimos a un grupito de 3 chavas que estaban solas en una mesa, aburridas y como que con ojos de: “vengan a vernos”.

Nos acercamos con cara amistosa y fingiendo pretender solo ser amigables, iniciando una platica nerviosa con las típicas frases:

– ¿Que onda, vienen solas?
– ¿Porque tan aburridas?

A lo que ellas con cara de (pues peor es nada) nos siguieron la platica y nos permitieron sentarnos a su lado.

De volada le eché el ojo a una, era delgada, piel blanca, ojos grandes, bonita sonrisa.

Mi amigo = me hizo señas así como que estaba apartando a otra que era parecida a “la mía”, y yo solo afirmé que había entendido el punto.

La otra chavita era gordita y de esas santurronas que no toman, ni fuman, ni platican con extraños y que se persignan cuando ven a alguien dándose un beso. (Así que no la pelamos).

Estuvimos platicando un rato cada quien con su cual y cuando se hizo un poco mas tarde, el plan era seguir la fiesta en casa de una de ellas (lo cual nos parecía perfecto).

Íbamos en mi coche todos, hablábamos mas nosotros y contábamos chistes pendejos para hacer el camino menos largo y tratar de parecer “chicos buena onda”.

Ellas no comentaron gran cosa, solo atinaban a reírse de nuestras tonterías y a hacer observaciones mínimas, excepto cuando (la chava que era para mi), dijo que estaba dolida porque su vato la había cortado y que la había cambiado por su mejor amiga y que quería olvidarse de el por maldito y un montón de calificativos estilo paquita la del barrio.

Ya estábamos casi a la puerta de su casa, cuando entre mi pendejez, traté de consolarla ante su situación, y le digo:

“No te preocupes, tu novio se va a dar cuenta de lo que perdió, cuando vea que la otra chava está mas fea que tu”.

Ella ni bien terminó de escuchar la frase, y se voltea bruscamente acompañada de un:

“¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?”

Y yo rápidamente traté de explicarle que no había querido decir eso, si no, darle a entender que, ella era más bonita (no que era menos fea).

Total que, nos mandaron a la fregada y la noche terminó como no lo imaginábamos.

Pffff!!!.

Moraleja amables lectores: Si ya tienen ligue seguro limítense a decir pendejadas para que la chava se ría.


Cierto día, estaba en casa de un amigo que me había invitado al cumpleaños de su sobrino o no se bien a que, (el chiste es que era una fiesta familiar), llevé regalo y todo el rollo, la familia de el, era muy amable conmigo, me atendían y ya me conocían, porque, por lo regular siempre iba a su casa los viernes y sábados, cuando salíamos de antro mi amigo y yo.

Total que, partieron el pastel, las mañanitas, y empezamos a comer, la mesa era realmente grande, con unas sillas así como antiguas y muy fino todo el desmadre.

Éramos como 15 personas en la mesa, de los cuales, solo conocía a los integrantes de la familia, que eran como 8, a los otros gorrones nunca los había visto.

La situación se estaba poniendo un poco tensa, hacía un chingo de calor y de lo pendejo que me sentía, mi frente estaba sudando un montón.

En eso prendieron un televisor de plasma gigante que se encontraba al fondo, y donde se podía apreciar un partido de futbol, era el cruz azul contra no se que equipo, el chiste es que, toda la familia le iba a “la maquina”, y eso alivianó mi nerviosismo por un rato, ya que todos estaban prestando atención al desmadre de la tele y no tenia yo que hablar, ni participar ni ser victima de algún tipo de pregunta pendeja de parte de alguno de ellos, como es normal.

Mi amigo llevó a su novia, yo a ella no la conocía, de hecho, fue la primera vez que la vi.

No recuerdo ahorita su nombre, pero era delgada, buen cuerpo, bonita sonrisa, me parecía bien para mi amigo.

Ella fue muy amable conmigo, atenta y hasta cierto punto, trató de echarme la mano cuando la situación se ponía pesada en la mesa, sonreía como queriendo hacer el ambiente menos tenso y se la pasaba hablando de su familia y otras cosas que, limitaban mi nerviosismo al no tener que intervenir y/o hablar en frente de todos.

El partido había llegado a su fin, aún estábamos en la mesa, (la mayoría había terminado de comer).

Al momento de iniciar el corte comercial del partido, todos voltearon su mirada al centro de la mesa, donde rápidamente una muchacha había puesto ya platitos pequeños de pastel para cada uno.

Yo tomé mi plato y comencé a comer despacito el pastel, mientras en mi cerebro mis neuronas viajaban a la velocidad de la luz, buscando en mi archivo de chistes y pendejadas, algo digno de contar para romper el hielo.

Me tuve que apoyar de la televisión, lo cual fue un grave error.

Justo estaba pasando un comercial de “kikin Fonseca” rasurándose y sonriendo con pose de galán, mientras por pedos de mercadotécnica, le seguía otro donde invitaba a ayudar a una noble causa de no se que madres.

De volada y sin pensarlo dije en voz alta (haciendo que todos voltearan la mirada a mí).

No mamen, el Kikin está re feo el cabrón, no se como lo invitan a hacer comerciales en la televisión, está horrible, pinche narizota gigante que tiene, parece un perico“.

Todo se quedó en silencio, mientras las miradas de la gente presente se redireccionaban hacía la nariz de la novia de mi amigo.

PINCHE COMENTARIO MAS PENDEJO

Ella tenía la nariz casi igual a la del cabrón del Kikin Fonseca.

Yo en la pendeja de volada entendí el punto, y para tratar de arreglar el pedo, rápidamente dije:

Está feo ese wey, pero la neta, juega bien chingón“.

Desde ese día, ya no fui bienvenido en la casa, o al menos, me hacían caras siempre que iba.

Moraleja amables lectores: “El físico no importa, así que, si les hacen un comentario al respecto, no la hagan de pedo”.


yo-de-chico

Cuando era yo un mocosito, los cabrones de mis compañeritos siempre se la pasaban chingandome la madre (molestándome para los no groseros), ok, el pedo era que, yo entré a la primaria como a los 5 años.

Y cuando iba en cuarto, apenas iba a cumplir 9 años, y los cabrones de mis compañeros ya tenían 10 cumplidos, y como 4 niños que habían repetido un año, y ya estaban bien viejos.

Total que, MEMO: un cabron de ese grupito de los 4, siempre se la pasaba molestando, era un gordo, su papá tenia dinero y era dueño de un bar cerca de la escuela, siempre llevaba un montón de dinero y se la pasaba comprándole dulces a todos sus secuaces (otros 5 cabrones que eran sus amigos).

Yo en mi inocencia y buen rollo, siempre andaba solo, (no tenia amigos), todos eran como bichos raros, y como yo no llevaba dinero, pues ni para tener mi grupito de amigos interesados.

Yo no molestaba a nadie, y todos me chingaban a mi, total que, un día me molestaron más de lo normal, y me encabroné, juré vengarme del líder de la bandita y empecé a armar un plan.

De pura casualidad, mi mamá (a la que le había platicado el hecho), le comentó a mi papá, que siempre me molestaban, y que había sido mala idea meterme en el grupo antes de tiempo, y esto y lo otro.

Mi papá como todo buen padre, me dio un consejo de macho,  muy sabio:

– Mira mijo, si esos cabrones te molestan, y no puedes pegarles, MUERDELOS –

Y el pequeño blue, regordete, con cara de inocente y súper obediente, a huevo que puso en practica el consejo de su papá.

Total que, llegó el momento de la verdad.

La maestra (como siempre), había salido a la dirección a coquetear con el director, mientras Memo estaba patrocinando el desmadre del salón, todo giraba en torno a el, mientras tomaba por el cuello a Benito, los otros aplaudían y lo hacían sentir grande, yo estaba en un rincón como que ignorando lo que pasaba, para que Memo no me hiciera presa de su obesa y maldadosa persona.

Mis intentos por pasar desapercibido no sirvieron de mucho, y cuando menos me di cuenta, Memo me tenía por el cuello y me llevaba al frente del salón mientras yo pataleaba y trataba inútilmente de zafarme de tan horrible situación.

Memo parecía estar poseído por el diablo, su cara (blanca) estaba mas roja que nunca, sus ojos estaban fijos en mi persona, mientras sus gordos dedos me asfixiaban, y si, en realidad estaba a punto de desmayarme.

No media el límite de sus actos, estaba como luchador ilegal tratando de agradar al público, sin pensar que podía matarme.

Pero en ese momento tan oscuro, una chispita vino a mi mente de niño, recordé las sabias palabras de mi padre, y ni tardo ni perezoso, moví ligeramente la cabeza y luego de tener fijo el objetivo.

PUM!!, le di una mordida como si fuera un perro hambriento tratando de devorar un filete crudo.

Inmediatamente al sentir mis filosos dientes en su brazo, el gordo cabrón me soltó y luego de ver una parte morada y la figura de mi dentadura profundamente marcada, se puso a llorar.

Fue lo peor que pudo hacer, todo su imperio de destrucción y maldad se desmoronaba antes sus ojos y los de sus súbditos, nadie lo podía creer, el niño mas débil del salón, había derrotado a sansón.

Yo no hice otra cosa más que, en voz alta y una posición de niño ultra seguro sentenciar a Memo con lo siguiente:

– Yo no estaba haciendo nada, así que aguántate como los hombres, y no me vuelvas a molestar –

A huevo que medio salón entendió mi frase y pintaron su línea, y desde ese momento ningún cabrón chamaco me dirigió la palabra, no se bien si fue por lo que había pasado, o porque no era alguien popular.

Pero, la historia aquí no termina, es mas, la parte chingativa apenas empieza.

Luego del incidente, llamaron a nuestros responsables y nos llevaron a la dirección, mi mamá orgullosa se presentó, mientras el papá (sobre protector y mamón) de Memo, llegó indignado a reclamar por el gran moretón que mi mordida había dejado en su pupilo.

Luego de contar mi versión de los hechos al director y los presentes, Memo putamente (como puto), empezó a blasfemar y cambiar el orden de los hechos y factores, el cabrón dijo que yo lo había mordido sin razón.

Todo apuntaba a que mi versión de los hechos era más clara y contundente, hasta que Memo sacó de la manga una carta secreta.

Llamó a uno de sus secuaces, quien a huevo iba a declarar a su favor, y terminar de chingarme.

Luego de declarar, el director me levantó un reporte y me expulsó un día, (mucho para la mamada que había pasado).

El papá de Memo se fue con una sonrisita burlona, mientras su hijo me sacaba la lengua, y eso fue, queridos lectores, la gota que derramó el vaso.

Ese día que no fui a la escuela, estuve planeando fríamente el plan perfecto para chingar a Memo, y darle la lección de su vida.

En la tarde tenia todo listo, y estuve esperando que las condiciones se pudieran dar para poder llevar a cabo la venganza de la cual me siento más orgulloso, pues, para tener 9 años, fui un hijo de la chingada jajaja.

Pasaron varios días, hasta que un viernes todo estuvo a mi favor.

Yo estudiaba en una escuela vespertina y los homenajes a la bandera los hacíamos el último día de la semana (viernes), por la tarde, después del recreo.

Total que, sonaron el timbre y todos a formarse, mis compañeritos corrieron como locos por la plaza cívica empujándose y haciendo su desmadre, mientras los maestros terminaban lo ultimo de su comida y se limpiaban los dientes con palillos.

Yo espere todavía un rato a que todos los alumnos de la escuela estuvieran formados para irme al salón, y una vez dentro, me fije que nadie me viera y avancé lentamente hacía la bolsa de mi maestra.

Luego de meter la mano y tocar lápices, plumas, libretas y cosméticos, abrí una bolsita que tenia un cierre y sentí lo que estaba buscando.

Rápidamente tomé el fajo de billetes que se encontraba en la bolsita de la bolsa, y después de contar el dinero con el puro tacto y de reojo ver que se trataba de billetes de 200 y 100 pesos, tomé 2.

Metí de nuevo todo rápidamente, deje  la bolsa en su lugar, y puse especial atención en no dejar huellas de mis zapatos o señales de mi persona en la escena del robo.

De volada me fui a la mochila negra grandota de Memo y le metí un billete de 100 pesos en una bolsa chica que estaba luego a la vista.

Pero, yo no era tan tonto, y no podía exponerme a lo que inevitablemente iba a pasar, y el otro billete / que era para mi / (de 200 pesos), no me lo metí en la bolsa, ni tampoco lo puse en mi mochila, ni mis zapatos (los típicos escondites).

El billete lo metí en una hoja que estaba tirada en el piso y lo puse después en la parte que sirve para guardar libros del banco donde me sentaba.

A huevo!!, si revisaban las mochilas y a nosotros, no lo iban a encontrar, y si sacaban la basura de las bancas, no se iban a tomar la molestia de revisar hoja por hoja.

Y si tiraban la hoja a la basura pues, tenia que correr el riesgo.

Total que, luego de esconder las evidencias e incriminar a Memo, me fui corriendo por la parte de atrás de mi salón para ir a formarme.

Llegué justo a tiempo, los maestros iban cruzando la plaza cívica y NADIE, pero ABSOLUTAMENTE NADIE, se dio cuenta de mi ausencia, (por varias razones, incluyendo que, nadie me tomaba en cuenta).

Pasado el homenaje, todos regresamos normalmente a los salones, mientras yo me di una pausa para ir al baño a orinar (por los nervios) y de paso, felicitarme ante el espejo y hacer cara de malo.

Llegando estuvimos escribiendo y haciendo unos ejercicios, cuando de pronto, la maestra (que estaba en su rollo), le dice a la “jefe de grupo”, ve a llamar al director por favor.

Mis huevitos se pusieron en alerta y sabia que el momento que estuve esperando durante 3 años, por fin había llegado.

El director llegó casi corriendo, acompañador por la conserje y la secretaria.

Acto seguido, nos pusieron a todos al frente con la cara viendo a la pared (como operativo en noche de antro), mientras revisaban nuestras bolsas y nos pedían que nos sacáramos los zapatos (a todos).

Una por una, fueron revisando las mochilas, mientras preguntaban si llevábamos dinero.

Como la hora del recreo había pasado, todos dijimos que no teníamos dinero, o al menos, no mas de 10 pesos.

Memo dijo que tenía 50 pesos en su bolsa, y que era lo único que llevaba.

Se me hizo eterno el momento para que las manos del director llegaran a la mochila de Memo, quien muy confiado estaba sonriendo y sin idea de lo que le esperaba.

Por fin, empezaron a sacar las cosas de Memo, uno por uno, cada libro era minuciosamente revisado por el director, hasta que, una alerta hizo que todos los niños y presentes voltearan a la mano del director.

Era un billete de 100 pesos.

Ahí estaba mi trofeo, lo que tanto había planeado y que representaba la venganza más agradable de mi vida, y uno de los planes más grandes (para mi edad) que pude haber ideado.

Rápidamente Memo negó los hechos, mientras se ponía nervioso y empezaba a llorar por la voz alta que el director lanzaba en su contra, acompañada de descalificativos y amenazas.

Terminaron de revisar todo (con mucha prisa) y la hoja arrugada que contenía los otros 200 pesos, no la vieron.

Inmediatamente mandaron a alguien por el responsable de Memo y todo volvió a la normalidad.

En menos de 6 minutos estaba el señor (gordo, con cara de borracho), parado afuera del salón.

La maestra, el director y otros maestros chismosos, lo pusieron al tanto de lo que había ocurrido, mientras yo disfrutaba la cara de tristeza y desubicación que Memo ponía.

Memo había sido expulsado por 1 semana, mientras el señor sacaba dinero de su cartera y se lo reponía a la maestra (incluido mis 200 pesotes libres de impuestos).

Cuando se iba Memo con su papá, yo levanté la cabeza un poco y lo vi por la ventana, mientras le sacaba la lengua y ponía una sonrisa de oreja a oreja, que para mi mayor satisfacción Memo había visto completamente.

Al escuchar el timbre, de volada saque la hoja arrugada y la metí en mi mochila, me fui volando a mi casa y con ese dinero tuve para 2 semanas de recreo.

Nota: creo que hasta hice como 4 amigos con el cambio.


Odio las ferias

02Abr09

feria_de_chiquimula

Cuando era pequeño, mis papás me llevaban a las ferias que se organizaban en la ciudad cada año, recuerdo que mi papá (era un codo de primera), y solo pagaba los 15 pesos para que me pusieran un sellito y pudiera subirme a los juegos mas jodidos y básicos.

Así pues, me la pasaba montado en el carrusel, el dragoncito, y los juegos que no representaban mayor reto ni adrenalina.

Con los años, la costumbre de ir a la feria se perdió.

Hace poco fui con mi hermana, mis hijos y mi monstrua a dar una vuelta, y estábamos a punto de regresar a casa, cuando vino lo inevitable.

Había una feria como a 3 cuadras de donde estábamos, y un juego llamó nuestra atención, es de esos donde ponen a la gente hasta arriba de una torre y luego de un ratito de suspenso: PUM!, los dejan caer.

El morbo y ganas de ver a esos cabrones de cerca fueron mi perdición, pues, ni siquiera tenia ganas de ir a la feria, pero en ese momento pensé que era una buena idea.

Llegamos a la entrada de la feria y luego de pagar los 15 pesos de admisión y recibir el típico sello en la mano, entramos.

El pasillo estaba lleno de vendedores que trataban de atraer clientes gritando, en unos vendían dulces, otros ropa, otros discos, otros eran juegos de azar, y entre tanto, una mujer como de 30 y tantos años, (fea), visiblemente cansada y con los labios resecos por tanto estar gritando, me llamó.

psst! psst!, amigo, ven, mira, este juego es para ti.

Creo que me vio demasiado pendejo, o posiblemente así le decía a todos, pero algo me decía que era mi día de suerte y que me podría ir a casa con uno de los regalos que tenia en unas tablas mal puestas a sus espaldas.

Televisiones de plasma, motos pequeñas de gasolina, dvd´s y otra larga lista de artículos eran lo que llamaba mi atención, sin contar que también te daban chance de llevarte 5 mil pesos en efectivo si lograbas ganar.

Mi inexperiencia, avaricia y estupidez, me jalaron hacía la mujer gritona, que sin decir palabra me estaba dando 3 dardos de madera con un clavo en la punta.

– Inténtele joven, hoy puede ser su noche, tírele, sin compromiso, le regalo este tiro.

A huevo que me pareció una buena oferta, pero no contaba con que, su buena onda no era más que pura farsa para engatusarme.

El chiste del juego era tirar unos dardos a un círculo que ella giraba con la mano, este estaba dividido en partes y tenia escritos números al azar.

Luego de tirar 3 dardos, tienes que sumar los puntos que obtuviste, al final de esto checan una tabla y te dicen cuando avanzas o retrocedes según sea el caso.

Total que, al momento de tirar, la chava sumó los números como una calculadora científica o mas rápido, retirando rápidamente los dardos, al mismo tiempo que hablaba sin dejar espacio entre sus palabras y me felicitaba por obtener 25 puntotes.

(el chiste era llegar a 40, para poder ganar cualquier cosa o 5 mil pesos).

De volada me dijo:

– Joven, felicidades, de un solo tiro logró hacer 25 puntos, nadie lo había podido hacer-

Mientras yo, ponía cara de pendejo emocionado

Ella de volada se dio cuenta que estaba yo mas que enganchado y me hacia una oferta que no pude resistir.

– Mire joven, si gusta, le regalo esos 25 puntos, y sígale tirando, es que, usted me cayó muy bien, y presiento que, va usted a ganar.

El tiro costaba 40 pesos y mientras me imaginaba yo montado en esa mini moto o viendo el plasma de 45″, un billete de 100 pesos ya había salido de mi cartera y estaba en mano de la tipa.

Empecé a tirar, y extrañamente, sumaba muy pocos puntos, y cuando decidía irme, la mujer fea me decía:

– No joven, ya le invirtió como 600 pesos, no lo abandone, tómelo como una inversión, si usted se va, su dinero se va a perder, pero, si es valiente, puede recuperar su dinero y más.

Total que, me convenció la mujer y seguía tirando y tirando, mientras sumaba y a veces restaba puntos, en eso, me salió como tres veces un numero que, según la tablita, me duplicaba el premio, pero al mismo tiempo, se duplicaba la cantidad que había que pagar por tiro.

No se ni como, ni cuando, ni en que momento, cada uno de los tiros costaba 200 pesos.

Mientras mi monstrua estaba mega enojada y casi llorando por la pendejada que estaba haciendo, mi hermana me decía:

Tírale wey, porque, vas a perder toda tu lana, ya te falta poquito.

Y a huevo, ahí estaba yo, de valiente gastando mi dinero y tirando y soñándome con uno de los premios o el dinero en efectivo.

La señora estaba haciendo su alboroto y echándome porras, mientras una bola de raza estaba detrás de mí viendo que onda y murmurando cosas como:

que valiente, no manches es mi héroe, es millonario, cuanta lana trae, mira que cuerpazo, cuero, merezco.

y otras cosas que ya no recuerdo.

Total que, luego de “invertir” 3800 pesos, y estar a un punto de ganar, solo me quedaban 150 pesos en la bolsa.

cuando vi que mi cartera estaba seca, empecé a sudar frio y a golpear por encima suavemente mis bolsas, como esperando que mágicamente un billete de 500 se hubiera escondido para esperar su turno a ser gastado.

pero NI MADRES.

ya no traía dinero, y me sorprendí y preocupé de saber que había gastado tanto en tan poco tiempo (45 min aprox).

Voltee para todos lados con cara de preocupación y muy sudado, mientras la gente hacía cara de pena ajena.

Le pedí a mi hermana dinero para acompletar, pero, al mismo tiempo, pensaba que no tenia oportunidad de sumar un punto, pues, a huevo que el juego tenia un truco para chingarme.

La señora que me había enganchado en tan incomoda situación, se dio cuenta que estaba al borde de un infarto y por primera vez en todo el juego, mostró su lado amable y caritativo, para decirme algo que nunca olvidaré.

¿Ya no trae dinero joven?

Mientras yo solo negaba con la cabeza y pensaba (pinche vieja, ¿qué me ve cara de banco o que pedo?.

Y ella respondió:

– No se preocupe joven, mire, le voy a dar un regalo de consolación, mientras hacía  una seña a otro tipo que estaba a un lado de ella.

El cabrón sacó una caja que tenía dentro una batería de cocina de esas chinas más jodidas que la fregada, y con una sonrisa de oreja a oreja y con actitud buena onda, me la dio.

Estoy seguro que mientras me la daba, pensaba esto:

– pobre pendejo, otro wey que nos regala su dinero, jajajaja –

Chance hasta se cagó en su mente de tanta risa, pero bueno, eso no es relevante.

Luego de hacer mi cara de tristeza y tomar la caja, llegó el dueño del juego y me dijo:

Si quieres, ven mañana a terminar tu juego“, mientras firmaba una hoja donde yo tenia mis puntos.

– La pinche feria se iba a ir ese día en la madrugada.

Me fui a mi casa más derrotado que la fregada, y como que quería llorar, pero del coraje ni las lagrimas me salían.

Y obvio que mi vieja se encabronó, y cada vez que me reclamaba, yo en broma le decía:

– No manches, todavía que te compro una batería de cocina de 4 mil pesos te enojas, ya ni la friegas, jajaja.

Moraleja lectores: ya me di cuenta que las ferias son puro choro, es para que las viejas feas se hagan ricas.